Este proyecto nace en conmemoración de los 20 años desde mi primera experiencia en Bosnia y Herzegovina, donde formé parte de una misión de paz de la OTAN. A través de una serie de fotografías que contrastan imágenes de aquella época con el presente, busca explorar el legado de la guerra y las huellas que aún perduran en el paisaje y en la memoria colectiva de su gente. Al regresar a este país 20 años después, en el que viví momentos tan significativos, me encontré con una realidad que, aunque ha evolucionado, sigue marcada por el conflicto.
Las fotografías, tomadas durante mi despliegue militar, capturan una Bosnia en plena transformación, llena de esperanzas y desengaños. Los rostros de la población, los paisajes devastados y los signos visibles de la reconstrucción son un recordatorio constante de la lucha por la paz. Sin embargo, al recorrer las calles de Sarajevo, Mostar y otras ciudades años después, descubrí que, a pesar de los avances, las cicatrices de la guerra son profundamente visibles. Ruinas de edificios, monumentos deteriorados y comunidades que aún enfrentan las consecuencias de un pasado reciente son testigos de una historia que no se puede olvidar. Cada rincón cuenta una historia de pérdida, resistencia y esperanza.
El tratamiento del color en estas imágenes no es meramente estético, sino que busca reflejar simbolicamente la inestabilidad tanto política como social del pais. A través de tonos saturados y contrastes marcados, intento transmitir la sensación de caos, polarización y la fragmentación de la sociedad bosnia. Estos elementos visuales actúan como metáforas de las tensiones aún presentes, sugiriendo que, aunque Bosnia ha avanzado en su proceso de reconstrucción, las cicatrices de la guerra siguen vivas en su tejido social y político. El color se convierte así en un lenguaje que va más allá de lo visual, permitiendo que el espectador sienta la complejidad de un contexto marcado por la lucha por la paz y la reconciliación.
Estes proyecto no solo documenta un tiempo y un lugar, también invita a le reflexión sobre la resiliencia humana y la búsqueda de la paz. La combinación de imágenes del pasado y del presente resalta la continuidad del dolor y la memoria, así como el esfuerzo de reconstrucción que sigue en marcha. A través de estas imágenes, busco transmitir la complejidad de la experiencia bosnia, donde la belleza del paisaje contrasta con las huellas de la violencia. Invito a obsevar estas imágenes y sentir la dualidad del tiempo: cómo lo que fue y lo que es, coexisten, recordándonos que la paz es un proceso continuo que requiere atención y compromiso.